domingo, 26 de abril de 2009

No habra montaña más Alta (5)


…con la tensión de la decisión ya sin posible marcha atrás, pues tras de sí quedaba lo dicho ante Mauro, María a golpe de espuela hacia galopar a la vieja caballería prestada como si de una carga de la aún reciente guerra de Sucesión contra enemigo del rey verdadero se tratase. Mantenía la mirada fija en el camino que la llevaba a Gijón, las manos aferradas al cuero de las riendas y su mente en todo lo que iba a marcar las próximas jornadas, confiaba en la discreción del carpintero de ribera y sabía que aún podría ganar un tiempo antes de salir para siempre de la villa que le dio primera luz.

Atardecía cuando devolvió el animal a su dueño. Daniel esperaba ansioso a su madre mientras Miguel, aún ajeno al intenso momento que flotaba entre los tres hacía barcos con trozos de la leña que aguardaba su trasmutación en lumbre, luz y calor. Empapada por la serena y fina lluvia que nunca deja de caer en aquellas latitudes irrumpió casi a la misma velocidad que había ganado la villa a lomos del caballo.

- ¿Todo bien, Madre?
- Si, Daniel. Tu padre sabía bien con quién hablaba cuando decidía hacerlo. Mauro ha cumplido como esperábamos sin siquiera ser menester demandar nada. Pero hablaremos de todo ello con más tiempo cuando estemos fuera de la influencia de Don Román.
- Madre, preparé algo de sopa y Miguel solo esperaba veros antes de acostarse.
- Miguel, mi pequeño…

Con la misma determinación con la que había devorado la legua a caballo así era la sensibilidad con la que acunó mientras dio alas a los sueños de Miguel para que le guardasen hasta la mañana siguiente. Una hora después, ya sentados en la tosca mesa y con la lumbre en clara agonía por seguir crepitando, Daniel y su madre cenaban con calma la sopa que había hecho éste en ausencia de su madre.

- Hijo, mañana saldrás como cualquier día a la pesca. Mientras, yo me haré con dos caballerías. Para ello Miguel y yo saldremos tras de ti en dirección a Contrueces. En la Casa de Novenas justo al lado de la Iglesia de Santa María los criados del obispo guardan las caballerías del prelado. Hay más de quince caballos que sólo usa su eminencia cuando viene en el verano a disfrutar del clima. Sé que trafican con mil cosas esa gente que hace y deshace de aquella casa durante el resto del año. No pondrán reparos a unos cuantos escudos lustrosos y de lo que inventen ante el obispo será cosa de entre ellos y nuestro Señor.

- Madre, os pueden denunciar y seréis pasto de los corchetes de la Inquisición.
- Daniel, lo que estamos haciendo no tiene marcha atrás. ¿Recuerdas cuantas veces nos contó tu padre la de la quema de naves de Cortés y lo que siginificó en las almas de los que aquello vieron desde la playa? Pues esto es algo así, no hay más que seguir hacia adelante pase lo que pase. Lo que hay a la espalda solo es miseria sobre infierno en tierra. Pero sigamos con el plan de mañana; cuando arribes a tierra ven a casa sin demora pero sin llamar a sospechas de nadie. Mientras yo tendré listo equipaje que será ligero y en cuanto la noche se cierre sobre Gijón cogeremos el camino real a Oviedo para continuar en dirección a Castilla.
- Madre, habremos de hacer las leguas hasta al menos las faldas de las montañas. Son casi 15 leguas y no podremos hacerlas sin descansar, pensad en Miguel que no creo que pueda soportar semejante camino sin descanso.
- Tienes razón y habrá que detenerse con sigilo y precaución. Creo que será preferible en las aldeas más pequeñas que encontremos al final de cada día al principio y en la oscuridad del bosque cuando acometamos la ascensión. Hemos de evitar Oviedo, Mieres y La Pola de Lena. Alcanzaremos la meseta por el Puerto de Pajares por el que transitan menos viajeros, pues los comerciantes utilizana el de Ventana. Me preocupa el deshielo y las lluvias, pero hemos de salir de aquí sin demoras pues mas me quita el sueño Don Román y la reacción ante su presa perdida.
Daniel escuchaba a su madre sorprendido de lo que escuchaba, de la decisión y claridad de las ideas inundabas con su entusiasmo y determinación. Cada frase le hacía sentirse más seguro y feliz. Quizá no alcanzasen Sevilla, ni siquiera la meseta, pero el camino a la meta estaba claro, los ánimos y la moral en lo alto gracias a la mujer que después de la vida le seguía dando cosas tan importantes como esperanza y deseos de continuar entre ilusiones por algo mejor.
Un abrazo eterno y enorme entre madre e hijo sin otro testigo que la lumbre ya convertida en brasas fue lo que siguió a aquella frugal cena de alimeto y de pura gula en ilusión y sentimiento. Se retiraron a descansar, María continuó horas más tarde preparando el liviano equipaje pues el insomnio provocado por la tensión le impedía dar algún respiro a la consciencia. Daniel cayó rendido junto al cuerpo de Miguel que ya rendía sus deseos a Morfeo desde hacía horas.

La hora de levantar alcanzó a María escribiendo cartas a los seres que respetaba de la villa y contornos. Despertó a Daniel con un desayuno especial para su situación, con gestos y miradas sin palabras muchas veces innecesarias se despidieron hasta la arribada de su hijo tras la jornada de pesca. Terminó de escribir la última carta y las envolvió todas en un pequeño hatillo que mandaría enviar Mauro con el lechero que salía en pocos minutos a recoger la leche de las aldeas que unían la Villa con el Cabo de Peñas. Días después sabría el carpintero hacerlas llegar a cada destino sin problema alguno.

- Miguel, hijo son las cuatro de la mañana toca levantarse
El pobre infante no estaba acostumbrado a semejantes horarios y no reaccionó. Fue el olor de la leche caliente y el pan recién hecho lo que le aportó las razones claras y de peso para conectarse con la vida activa y abandonar temporalmente los sueños infinitos. Ya con las primeras luces Maria y Miguel enfilaron sus pasos hacia Contrueces por el pedregroso camino de Ceares. La mañana recién nacida los envolvía en su silencio sólo interrumpido por las hojas de los robles, álamos, abedules que se revolvían al golpe de cada vendaval procedente del viejo recio y tradicional nordeste procedente del Golfo de Vizcaya.


Intentando pasar desapercibidos como peregrinos al salir de los límites de la villa se vistieron con trapos y mantos más propios de tal vida con muchas leguas en sus andares. Así acercaron sus miedos al portón de la casa de Novenas donde con dinero y la buena mano de María dos caballos le fueron entregados. Más de mitad del dinero que tenía para todo el viaje que aún no había comenzado había quedado en las manos de aquella gente, pura deshonra y oprobio de lo que tanto postulan cuando llega la hora del diezmo ante el obispo.


María cambió el camino de entrada a la Villa y en dos horas había llegado con los caballos a su casa cerca de la capilla de San Bernardo. Una vez bien seguros en la planta baja de su casa continuó con su proceder normal hasta que llegara Daniel de la dura jornada de pesca. En todo aquél tiempo de idas y venidas María le relató a Miguel en el lenguaje más propio del infante lo que harían esa noche, algo que el niño se tomó como una gran aventura de las que sus cortos recuerdos le llevaban a los cuentos de su padre algún día de mal tiempo en el que quedaba en casa con ellos.

La tarde se hacía larga embutida en la ansiosa espera por partir…

3 comentarios:

Menda dijo...

Qué bien escribes, jomio por Dios!!!!!!
Y del título de la entrada, me he acordado de la canción idem, y ahora no puedo parar de cantarla.

http://www.youtube.com/watch?v=Xz-UvQYAmbg

JoseVi dijo...

A veces me pregunto de donde se saca la inspiración para escribir relatos tan maravillosos :)

En mi novela nueva de mi vida mi ventura tambien se intenta buscar una vida tranquila y el deseo de tener hijos y una vida y un amor :)

Pincha en mi perfil y en un blog que se llama... LE CAVALIER DE NORMANDIE en honor a mi segundo apellido normando y por tanto frances :) Participe en la recreación de la batalla de Almansa del 25 de abril de 1707, se repitio el 26 pero... el 25 nos cayo una tormenta encima :) El barro, cañones enormes, mas de 300 personas como en ua batalla. Me luci con la esgrima XD. Que bien lo pase me puedes ver chocando con el frente maulet jejejeje. De aqui dos años se repite, ire XD

Un abrazo :)

Lúcida dijo...

Encantada de seguir leyendo esta historia.