lunes, 29 de junio de 2009

Cuando Vuelva...


Hace unos días con la segura promesa de jornadas de pura canícula entre las pieles de los que poblamos este hemisferio norte, en la TV me sorprendió un anuncio de una cerveza muy bebida en España. Realmente me llegó a tocar corazón y alma si por ahí aun resisten. Volví sin esfuerzo a un gran periodo vivido en tiempos que por pasados los tengo presentes en cada duda que se me cruza frente a mi rumbo, algunas veces aquella vida me da la solución, en cambio en otras tan sólo me demuestra que es uno el que decide con las armas que le ha dado la experiencia, la actitud de sus gestos y acciones, los impulsos ante el estímulo y las ganas por acertar.



Se pueden ver a un grupo de almas que añoran lo que otros disfrutan sin darle un valor exacto en su magnificencia. Una simple película de “las malas” un aburrido sábado frente al televisor, una cola larga de espera para sacar la entrada del cine, la visita del “pesado” de tu compañero de trabajo para “no sé qué” de unos documentos que hay que entregar en el despacho del inoportuno de tu jefe al día siguiente. La reunión familiar aburrida como casi todas que penden de la rutina y la buena fe de que se reúne frente a ti.

B/T Arteaga, Mi "hogar" entre 1992 y 1993


Cuántas veces navegabas contra un temporal tozudo y necio, que no cejaba en su agresiva planta frente al “Arteaga” al que hacías luchar para lograr entrar desde el Océano al Caribe entre el estrecho paso de las islas Montserrat y Guadalupe intentando no “rayar" el costado de petrolero entre ellas, o los bandazos casi topetazos sufridos de costado a costado a bordo del “Sea Dragon” en plena época de lluvias intentando cruzar el Golfo de Bengala rumbo a Singapur rezando para que todos los contenedores llegasen intactos, aunque lo que dentro llevasen fuese ya puré de algo que seguramente no valdría la pena en el mercado. Sufrías con todos rezando para que abriese Poseidón brazos y piernas y que como el viejo coloso de Rodas nos diese paso libre hacia el destino marcado en la carta.



Pensabas durante muchos momentos en las gentes que a más de cinco mil millas estarían durmiendo o aburriéndose en sus vidas tan insulsas para ellos, pero que darías quizá una parte de tus sueños por poder tenerlas; te imaginabas cómo cuando arribases a casa, al bajar de la escalerilla del avión tras los momentos del recibimiento pasarías a ser ese ser que pasea mientras los demás trabajan, estudian, cocinan, mostrando tu faceta de hombre con dinero y sin obligaciones. Tardes de tertulia en la que poco a poco ibas tomando la decisión de contar poco y sobre todo que lo que relatases fuera del agrado de los escuchantes, pues sino la soledad del mando de tu propia vida a bordo se uniría a la producida por la incomprensión desde la visión “terrícola” de tus historias.



Y así tus sueños a bordo acaban por ser más reales allí que muchas veces cuando las yemas de tus dedos perciben su proximidad en tierra. Paseas por las calles, los muelles de tu ciudad, observas la gente dándote cuenta que los deseos se cumplen pocas veces y casi siempre quedan reducidos a esa cerveza que comenta el último hombre del anuncio.



Aún así, es aquella una vida que una vez vivida ya nunca se puede borrar de la historia de tu vida, una presencia interna que ni por asomo osa uno abandonar ante la primera bocanada de tierra que sin agua no es más que arena. Grabados a fuego llevarás ya los códigos de conducta, los amores y odios, las vidas compartidas… mejor, los sueños compartidos ante una botella de algún vino, licor o esencia que haga brotar el color de la sonrisa cuando la mar da permiso para tal cosa.



Cuando ese veneno te ha entrado quizá una cerveza calme su adicción pero no es más que el placer de saber que has vuelto, de sentir que hay quién te quiere cuando la saboreas, pero con la consciencia de que para lo bueno y para lo mano tu sitio estará siempre allí... aunque creas que nunca vayas a volver.








2 comentarios:

Menda dijo...

Sin duda es un spot magnífico. Sin grandes subterfugios han conseguido que llegue.
Lo comparo con el famoso del turrón El Almendro...¿recuerdas?

galilea dijo...

Me quedo con la duda de si realmente, preferías estar frente a ese temporal tozudo y necio o disfrutando de la monotonía de la vida cotidiana. O ambas cosas.

Como siempre, un placer leerte.

¡besos!