martes, 28 de junio de 2011

Carta desde "El Holandés"




"Hoy es el día más hermoso de nuestra vida, querido Sancho;
 los obstáculos más grandes, nuestras propias indecisiones;
nuestro enemigo más fuerte, el miedo al poderoso y a nosotros mismos;
la cosa más fácil, equivocarnos;
la más destructiva, la mentira y el egoísmo;
la peor derrota, el desaliento;
los defectos más peligrosos, la soberbia y el rencor;
las sensaciones más gratas, la buena conciencia, el esfuerzo para ser mejores sin ser perfectos, y sobre todo, la disposición para hacer el bien y combatir la injusticia donde quiera que estén.” 




Dejando el corazón a su albedrío quien  de buen fondo es, al fin se ve invadido por mesnadas de vividores de la bondad ajena. Y será  por no darles el sufrir a ellos como a su propio vivir se lo enajenará.

Pero si algo se ha de tener claro ese corazón es que  el viento en la popa del propio ánimo no es nada bueno para navegar  libre y con alegre andar. En cualquier momento la  cangreja que cuelga del palo de mesana de nuestro corazón, mal soplado por ese viento traidor que  de popa se ofrece, nos golpeará dejando sin sentido todo el cavilar  y el valor echado por  zarpar del mismo  puerto gastado y contaminado del desperdicio humano que es la  usura del cariño robado con malas artes.

Es como dice el bueno de Don Alonso Quijano que  el obstáculo más fuerte son nuestras propias indecisiones. Dudas y  razones mil veces mantenidas para no dar ese salto quizá por algún miedo infundado que solo existe  como envoltorio de nuestra propia indecisión ante el salto más grande de nuestra vida o el pequeño paso hacia un nuevo lugar donde  descansar de nuestro destino durante un instante fugaz. Viejos fantasmas vestidos de  vistosos trajes de normalidad  se presentan como lo adecuado y lo que  parece en verdad razonable  como preludio falso de que al final todo se pondrá “de cara” y las cosas fluirán como  uno piensa, viejo truco fatal.

Pero si a Don Alonso,  con su eterna razón le seguimos por hacer  caso,  tendremos que la sensación más grata  no es otra que  la buena conciencia además de hacer el bien  y  si también le seguimos como hidalgo caballero  que nuestro Señor Quijano es, será también el combatir la injusticia. Y a eso me apunto yo, que la buena conciencia  si se tiene armada de las ganas del bien  propio  como primer paso para ese bien regalar  a los que a uno le rodean, será tarea fácil combatir la injusticia aliada de la pura indecisión que acaba por hacer triunfantes a los pobres de espíritu y usureros del corazón ávidos del buen corazón de  quienes se lo permitan.
   
No permitas el desaliento como verdadero preludio de la derrota. La Vida como vieja partida de ajedrez en la que  nunca se podrá saborear la victoria, pues esta cuando llegue siempre trae su fin aparejado al de la propia existencia. Es cada paso, cada movimiento el que te demuestra tu ser y  vida y  debe ser el aplomo y la visión avante de él  lo que motive cada movimiento, pues  hay  devoradores de cariño que  no aportan nada y todo lo dañan, minando  la piezas vitales sobre el tablero de tu vida hasta que  desarbolado uno no le queda ya nada más que pedir tablas.



Adelante, como Don Alonso, siempre adelante. 



2 comentarios:

Alicia María Abatilli dijo...

Justo estaba pensando en vos, que hace tiempo no escribías un post, te extrañaba.
Cuánta razón tienes, en no permitir el desaliento.
Te dejo un abrazo Josu
Alicia

Anónimo dijo...

Esas alegres flores, esa hermosa canción, y tus certeras palabras borran el desaliento trayendo el viento "de cara". Gracias por escribir Don Blas. A muchos nos hace bien leerte.