domingo, 4 de enero de 2009

Entre Alarcos y Las Navas (30)

…Atardecía, moría la luz al fin, la silueta del bajel que seguro era pirata se mantenía en la distancia. No veían la hora de la anochecida, poder ocultarse entre sus rizos negros que los dieran ansiada cobertura. Tello y Zahía remaron como los demás, hacían falta todos los brazos mientras el trapo colgase flácido y sin vida sobre el aparejo. Justo antes de perder la temible silueta de su perseguidor la brisa comenzó a soplar, al principio de forma y origen indefinido, pero con los minutos su origen quedó claro que era de poniente desde donde Eolo encaprichó su partida. No había fuerzas para gritos de júbilo, con presteza y orden Elian dio las indicaciones oportunas para sacar el mayor rendimiento a semejante brisa. Dieron la popa al viento y en silencio entablaron rumbo este, había que ganar velocidad y poner millas de por medio.

Mientras el “Mazal”, con la fuerza de la débil brisa y el deseo de todos, luchaba por sumar millas entre ellos y sus perseguidores la noche se convirtió en una mezcla de gente donde unos dormían con las almas rendidas tras el mortal esfuerzo durante tantas horas sobre los remos, y otros mantenían su ojos en guardia frente a cualquier sonido y olor que las brisa de poniente trajese de aquella bazofia humana que los buscaba con sed de sangre. Zahía dormía recogida entre la regala de popa y una pequeña toldilla de fortuna hecha con sus ropajes protegiédola de los rigores húmedos de la noche en alta mar. A esas alturas todo el mundo a bordo sabía ya de su condición de mujer, durante la jornada en la que aportó su fuerza a la de los demás demostró ser tan fuerte como ellos, pero sus gestos ya libres por el esfuerzo dieron al traste con su disfraz.


Tello, sin embargo se mantenía despierto al lado de Elian, alternaba su mirada unas veces hacía popa como casi todas las miradas aquella noche y otras hacia el velamen y los cabos que lo trincaban al bajel. Mientras, Elian se mantenía aferrado a la caña del timón en silencio sin más sentido que sus brazos acariciando esta como se del brazo de su vidase tratase. Con suavidad daba los golpes necesarios para que ninguna de sus hijas con piel de lona dejaran de dibujar curvas obscenas mientras tiraban de las escotas, curvas de lona que bailaban como mujeres en plena danza del vientre en un tugurio de Bugía manteniendo tensos los lascivos deseos de los marinos, como las escotas del bajel, que allí dejaban sus doblas.
- Mi recién cristiano, reza a tus santos para que nos sople viento y saquemos leguas sobre esos malditos sarracenos que nos buscan para piel de galeotes alos hombres, y gastarse todo nuestro cargamento entre rameras de cualquier puerto que haya desde Ceuta hasta el cabo Bon; de tu protegida mejor no hablemos.
- Mantengamos las esperanzas en nuestros brazos, en el viento que ha de soplar más fuerte y de la providencia venga de donde venga. Soy un hombre nacido entre los límites que la tierra define sin mares ni océanos, no sé de mares ni de hombres de mar pero se luchar contra fuerzas que superen a quien conmigo combata en número. Caballero castellano soy, hijo de los Pérez de Guzmán que con brazo de acero ha defendido las tierras de Don Alfonso. Cuidad de mantener la marcha de esta vuestra nave que yo me cuidaré de que ningún malnacido ose abordar vuestra cubierta.
- Me alegra oíros hablar con semejante rotundidad. Despues de la jornada de ayer sobre los remos por fornido os tengo, ahora añado que decidido parecéis y, si en verdad sois caballero, haced algo de provecho en esta noche de vela y preparad lo mejor que se pueda a mis hombres, que de mar son los mejores navegantes pero de guerra no llegan a igualar la valía de un bergante.
- Será un placer, capitán.
Elián llamó con gestos a Ismail, su segundo, para que lo acompañase junto a la tripulación. Tello, hervía de orgullo, algo en su interior había despertado después de un largo letargo. Tras las explicaciones a los hombres que se mantenían de guardia, despertaron a los que descansaban después de la dura jornada previa a la noche y su brisa. Tello no sabía lo que era combatir sobre una superficie en continuo movimiento, estrecha y llena de obstáculos, prefería que no se presentara la ocasión, aunque era en aquellos momento feliz por poder volver a encabezar a un grupo de hombres con una misión, con un objetivo; algo que siempre le había demostrado la inmensa valía que tiene el espíritu humano cuando está convencido de su cometido. La noche se presentaba ahora intensa, pero con la diferencia del orgullo de que, sobre aquella dotación antes temerosa, acababa de embarcar una pasajera indómita, su nombre no era otra que Iniciativa.
Por la proa, sobre la amura de estribor la luz comenzaba a pintar el color del cielo; a popa la noche mantenía oculta la incógnita de si el bajel pirata mantuvo el rumbo. Los hombres, a pesar de la noche, de los ejercicios y las tácticas para el previsible combate repetidas una y otra vez durante la noche, mantenían el ánimo despierto y hasta se podía percibir sobre aquella cubierta el viejo olor del optimismo y la euforia por la victoria sentida cercana. Zahía, desde hacía casi una jornada que así era ya reconocida a bordo, se mantenía en el castillo de popa como los demás intentando escudriñar la estela a cada rayo de luz que débil pero constante iba ganando profundidad a cada minuto que pasaba en aquél amanecer.
Una hora después la luz, reina y señora de los cielos y mares que los circundaban certificó la victoria sobre la negra amenaza que los torturó durante las últimas horas. Desde la cofa la confirmación definitiva prorrumpió en forma de un grito de júbilo que como un vomitó expulsó los miedos, los terrores carroñeros que habían anidado en las entrañas de todos. La orden de zafarrancho se mantuvo, el leve viento de poniente alargó su caudal, su fuerza creciente logró pintar las formas del Mazal de un blanco níveo a la vista de cualquier ave que los observase desde lo alto. Aquel incremento de la velocidad convenció a Elian para dar un golpe de timón. Poco a poco la nave fue dejando el sol sobre el costado de estribor mientras enfilaba rumbo nordeste.
- ¿Cuál es el rumbo, capitán?
- Mi caballero castellano, Almería es nuestro destino. No puede haber mas de 10 leguas hasta su enorme golfo. Los malditos sarracenos se tragaron su soberbia y nos seguirán confiados hasta Málaga.

El viento mantuvo su palabra y el Mazal cortaba la superficie como patín sobre hielo de glacial, la noche llegó de nuevo y con la moral inflada como las propias velas del bajel, todo el mundo esperaba recibir la luz con las vista de las costas de Al Andalus. Amaneció y la vista no pudo ser más bella, el Cabo de Gata frente a proa, por babor la bahía donde esperaba Almería. Elian dio orden de virar a babor contra el viento cuando algo iba a cambiar la vida de todos.

- ¡Barco a babor! ¡Se aproxima a velocidad!
- ¡Galera, es una galera! ¡maldición!



Era una galera, la boga era claramente “de combate”, el mástil había sido retirado,iban a por ellos. Almería los estaba esperando pero el viento de poniente iba a reducir su marcha…

8 comentarios:

Alicia María Abatilli dijo...

Hola, Blas...
¿cómo estás?
Te leo apasionado en esta novela.
Intenso, valiente, tenaz.
Debo detenerme a leerte con más tranquilidad.
Un abrazo.
Alicia

Puroshuesos dijo...

como se extraña el mar

el piano huérfano dijo...

Tras leerte quedán muchas y pocas palabras, muchas emociones y pocas palabras para explicar lo intenso y magnifica historia (no sé si es parte de una novela tuya)

He disfrutado leerte

LO del "Mazal" sabes que segnifica suerte en hebreo. lo sabías verdad.

DianNa_ dijo...

Construyes ese mar con tus letras y navego al ritmo de tu relato...

Besos que te alienten las velas, amigo.

Lúcida dijo...

La aventura no podía terminar...

Armida Leticia dijo...

En verdad se está muy bien aquí.

¿Ya estás inscrito en la red mundial de escritores en español (REMES)?

¡¡Feliz año 2009!!

Anónimo dijo...

¡Y qué apropiado, en tu relato, en tu blog, me parece "Alatriste"...!
Melancólica y a la vez luminosa.
Lúcido, valiente, noble, como "vuestros caballeros"

Un saludo y un placer.

Esther

lola dijo...

Hola Blas, me encantan tus narraciones.

Saludos, que tengas una buena semana.