viernes, 7 de marzo de 2008

¿Por Qué?

¿Por qué?

Esperabas cruzar las fuentes
orgulloso pisabas sobre cubierta
creías tu mente mantenías despierta.
Soñabas alcanzar el Tártaro.

¿Por qué?
Huir para poder regresar, poder un cabo largar
a ese muelle inhóspito de la tierra desconocida
en el que ser al fin el hombre que sabes hay en ti.

Zarpaste entre vítores, algaradas y buenos deseos,
orgullosa, la recia roda sesgaba el tapiz de Neptuno
mientras Eolo acariciaba las sienes de tu destino.

Solo tú desconocías que no hay futuro tras los rápidos
que el tártaro es eso, nada más, oscuridad y vacío.
Mas tu proa hacia él se encaminaba orgullosa,
trinquete, mayor, mesana, enhiestas mirando al cielo
cazando viento para servirte, para allí llevarte,
ignorantes en su amor por ti hacia el fin se abandonaban.

Solo esa mujer que ya lo vivió, ya lo sintió
esperaba paciente una señal que alumbre que gobierne
tanta inútil fuerza gastada, tanto sueño despedazado.
Una señal que devuelva cordura a la locura.



Resignada, entre la fragancia de otros naufragios
seca sus labios inundados de viejas lágrimas
Mientras aquel orgulloso navío dejaba su ser y su vida.

2 comentarios:

Alicia María Abatilli dijo...

Este post se complementa con la fotografía del último mío.
Las palabras son diferentes pero coinciden en algo.
Un abrazo gigante.
Alicia

José Luis dijo...

Blaz, no sé que decir, mis ánimos andan bajos, tus palabras llegan profundo, las hice mías y las empaté a mis destinos.

No sé que decir.

Buena salud a todos.