viernes, 13 de junio de 2008

Pequeña celebración, Pequeño Entierro

Estoy triste, llevo así varias semanas, supongo que es el colofón a tantos días de tensa espera, de haber logrado el sueño deseado. Ese este el momento en que queda uno inmóvil después del paso de la meta soñada. Como decía Gandhi, en el camino reside la victoria, una vez alcanzado el objetivo, esta ya queda atrás. Y así me parece estos días en los que lo conseguido se va transformado en lo recordado, en las personas que quedan detrás, que se dejan sin pausa mirando tu marcha sobre el andén de la estación, una estación llena de malos aires, de tóxicos personajes en minoría pero con un cierto poder sobre la mayoría.

Mucha gente que ahora me cruzo por los pasillos del hospital, me sonríen igual que siempre lo hicieron, consiguiendo que ese nudo que ya lleva días de “ocupa” en mi estómago se apriete un poco más. Se dirán las mismas palabras que en tantas ocasiones de parecidas características se dijeron, “nos veremos”, “tenemos que quedar de vez en cuando”. Pero al mismo tiempo que se pronuncian, un regusto amargo resultante de exprimir el cerebro te hace sabedor que será difícil cumplir los deseos y te mata un poco por dentro.

Es esta una pequeña muerte prematura en la finita vida que lentamente fluye hacía un final desconocido en fecha y lugar. Creo que cada cambio importante en el que se deja detrás algo es como el cierre de un capítulo de la historia de tu propia vida. Un cierre que te hace un poco más viejo de forma, quizá algo mas consciente que si ese cambio no se produjera siguiendo una rutina. La dichosa experiencia que va pareja con los golpes de mar y tierra, con las frustraciones y sueños alcanzados, los triunfos , la sangre vertida real y virtual que esta última suele ser menos visible pero más dañina.

Hoy es un día en el que hay que dejar atrás lo que se deseaba hacer pero también hay que dejar lo enormemente bueno que siempre empareja con lo malo, algo que suele ser de mucha mas calidad que lo malo pero que por bueno siempre queda bajo la bota de la pobre maldad que casi siempre domina.

Adiós Gina, Montse, Andrés, Jaime, Lolo, Borja, Ricardo, Cristina, Desireé, Nino, Trabanco, Alicia, Carmen, Begoña, Juan, María, Esther, Pili, Reyes, Susana, Loli.... y todos los casi 460 compañeros, hermanos y verdaderos jabatos de la supervivencia que en semejante Caserón os mantenéis en pie y a flote como buenos navíos esperando al verdadero capitán que sepa gobernar.


ADIOS Y GRACIAS



P.D. : creo que Don Martín de Oca y yo tenemos que zarpar, nos esperan nuevos retos.

6 comentarios:

Armida Leticia dijo...

Cambia lo superficial, cambia también lo profundo, cambia el modo de pensar, cambia todo en este mundo...

Saludos desde México.

Alicia María Abatilli dijo...

Toda despedida es difícil, al menos la tuya. El tiempo de buscar el nuevo lugar te ayudará mucho.
Pero los buenos recuerdos quedan, consérvalos, Josu. Te ayudarán para los días de sombras.
Un abrazo.
Alicia

Sarela dijo...

Estamos preparados para zarpar con vos y con Don Martín, en vuestra nueva aventura.
¡Bienhallado!

Sarela

lola dijo...

Todo cambio es bueno, suerte, vas a estar muy bien


Un fuerte abrazo

Silvia dijo...

Cierras un capítulo que a pesar de lo malo habrá sido grato de vivir.
Pero alégrate. Tienes por delante un montón de hojas en blanco por escribir.
Un abrazo

SOMMER dijo...

Jou, sabes de sobra que la gente que realmente te aprecia y a la que tu quieres nunca se van a separar de ti. De una manera o de otra siempre estaran contigo.
A mi, que te precedí en el abandono, me suecede.

Abrazos amigo.