sábado, 17 de noviembre de 2007

Desde mi acantilado en Gijón

Miro hacia mi frente ante un horizonte infinito
que me inunda, embargando la pequeñez del sentimiento
que guía la razón contra esta enormidad líquida.

Miro hacia abajo desde el apoyo de la roca
y compruebo cómo todo comienza allí,
entre espumas y vaivenes,
entre musgo salado y ruido de golpes
sin freno sobre el acantilado.

Alas blancas,
redondas como barrigas después de un banquete,
empujan pequeños reinos libres con forma de esquife.
Libres del mal de la tierra,
del mal de los hombres hacia otros hombres.

Sueño de todo el que sueña es poder soñar.
Quizá simplemente cree que sueña mas solo es un espejismo
producido por la paz o la guerra que lo pueda rodear.
¿Es el sueño libre de ti?,
si, es libre y se ríe de ti,
de tus miedos, de tus ilusiones
dándote lo que crees desear
como una limosna al salir de la catedral.


¿Has soñado algo inesperado alguna vez?.

4 comentarios:

Alicia María Abatilli dijo...

No creo que el sueño pueda librarse de mí, en confusas imágenes me descubro en él, aunque no quiera hacerlo... no resulta fácil hacerse responsable de los sueños, de algunos, los que destapan nuestros miedos y vacilaciones.
Cuando sueño algo inesperado, Blas, me sorprendo con una explicación del mismo girando por mi pensamiento, esa rara necesidad de darle un sentido a todo, como si el todo pudiera explicarse...
Un abrazo. Te felicito por tu poesía. Me llevaste lejos.
Alica

Anónimo dijo...

Soñar lo inesperado, esperar lo soñado. Mi sueño es inesperado, mi sueño es imposible. Un camino sin final. Pero cada día, durante unos minutos sueño y vivo.

El Alquimista

Anónimo dijo...

...y un día un sueño inesperado nos hace disfrutar de un momento con una persona en la que nunca habríamos pensado como parte de nuestros sueños. Al despertar nos alegramos de que nuestra censura psíquica no nos deje recordar la totalidad del sueño y sonreímos recordando lo absurdo de la situación.
Estoy totalmente en desacuerdo con Freud que dice “El sueño es una realización de deseo". Tu Blas, ¿siempre sueñas lo que y con quien deseas?

Laura

Anónimo dijo...

Los viejos sueños eran buenos sueños. No se cumplieron, pero me alegro de haberlos tenido...