lunes, 5 de noviembre de 2007

Viaje, lluvia y destino

Lágrimas, como cuchillos salados que la carta emborronan
diluyendo la tinta para que desaparezca sin huellas.
Lluvia eterna como un manto empapa la inmensa meseta
arroya oblicua sobre la ventana que su frente aprieta.

Golpeteos constantes sobre la vía de hierro,
luces de semáforos que parpadean sin más
al paso de estaciones sombrías entre el lento amanecer.
Has perdido la partida pero no el destino a merecer
pues has ganado tu vida perdiendo el idílico fin
disfrazado entre palabras de vacío y hechos de papel.

Las ruedas metálicas chocan al cruzar los desvíos
como tu corazón de sangre se fundió en desvaríos.
Ya las ruedas recuperan la vía con metálica razón
ya se inunda de sangre, agua y sal, ya palpita tu corazón.

1 comentario:

Alicia María Abatilli dijo...

Un viaje sin realizar?, un destino a cumplimentar?, o una muerte anunciada?.
Intrigante pero bella tu poesía, Blas.
Te dejo un abrazo.
Alicia.