miércoles, 14 de mayo de 2008

Soneto a la brasa que nunca ardió

Quiere ser ceniza de una falsa revolución
brasa de un fuego por sí apagado
brasa que aspira el aire con gesto amargado
que no se rinde en medio de su patética rebelión.

Carbones gastados en la vieja hoguera
repleta de periódicos de viejas nuevas
historias crepitando, gritando como fieras
luchando por huir sin poder salir afuera.

Sueños gastados por la mano del desprecio
arrojados como viejos y grasientos papeles usados
olvidando que no tuvieron luz, desnudando su precio.

Lumbre que seguro nunca prenderás
pues no existe llama sin calor ni madera.
Solo ceniza eres y así, entre negro polvo vivirás.

2 comentarios:

Armida Leticia dijo...

Compartimos nuestro amor por los sonetos, te dejo esto que encontré en un libro que se llama "El galano arte de leer:

Arduos Sonetos.

Celedonio Junco de la Vega.(mexicano)

Como por retozo y ejercicio dice Alonso Junco, gustábale a mi padre -don Celedonio Junco de la Vega-, plantearse dificultades en la versificación, para vencerlos. Y así tuvo predilección por la ardua arquitectura del soneto; y lo prefirió de consonantes reforzadas, o le redujo las sílabas hasta la angustia, o se dedicó a suprimir en él sucesivamente cada una de las vocales, o a comenzar todas sus palabras por la mismísima letra.
en esta búsqueda de tropiezos por el gozo de saltarlos, surgió un soneto mínimo, con versos de tres sílabas, que Alfonso Méndez Plancarte -encarnizado escudriñador y catador literario- tiene por lo más logrado y redondo que en su línea conoce:

Canoro:
te alejas
de rejas
de oro.

Y al coro
le dejas
las quejas
y el lloro

Que vibre
ya libre
tu acento

las alas
son galas
del viento.

Espero que te guste, tanto como a mí.

Saludos desde México.

Alicia María Abatilli dijo...

Es tu decir bello y melancólico a la vez.
Algo anda agitando tu sentir.
Un abrazo.
Alicia