viernes, 8 de febrero de 2008

El Sueño y la Razón

Tengo sueño de tanto soñar despierto. Mis ojos resisten enrojecidos por no parpadear, por no querer alcanzan el fin del sueño y caer dormidos. Cuál es el fin del sueño, podría preguntarme, pero no lo haré pues el fin de un sueño es la nada convertida en rutina aplastante, sin esas pequeñas paradas que una ensoñación te permite, recargando el aire divino que te devuelve a la verdad del fin de los días.

Gandhi decía que la victoria residía en la lucha, después de esta ya no había nada. Durante la lucha los impulsos son en una sola dirección, las discusiones, las celebraciones, las derrotas, todas son compartidas. Eso es la esencia de la victoria, la unión, después de lograr el objetivo solo queda un rastro de olor a los santos óleos de la extremaunción por el fin. El cadáver de la lucha terminada traerá las rencillas entre los vencedores por los trozos de poder. Después de la lucha, la victoria sólo figurará en los libros. Después del sueño, después del ensueño, solo queda la dura pugna por no caer en la mecánica realidad que trepana proyectos, ideas, deseos por mantener lo que por sí mismo ya se mantiene, aunque no queramos ser conscientes de ello.

¿Tu sueñas?, ¿lo haces despierto? El sueño es la victoria de la razón. Parece una contradicción que la señora razón, con tantos argumentos como caben en su amplio maletero, se le ocurra a este humilde escribiente hacerla compartir cama y baño con el sueño, elemento denostado por tanto y tanto sesudo argumentador.



Pues sí, defenderé a vistosa espada toledana y oculta daga vizcaína, que no hay más opción que esta. La razón no es nada sin el sueño reparador, tamiz de tantas argumentaciones vanas basadas en otro concepto tan viejo y conocido como el sentido común. Este, con sus argucias y extrema capacidad para el disfraz, logra plasmar la imponente luz de la razón sobre la piel de sus carencias, tranquilizando así las conciencias de lo correcto cuando en tantas ocasiones les asiste la sinrazón. Para remate los “abogantes” de tal sentido tachan de soñadores a los que defienden la razón, que para ello esgrimen de florete el cacareado sentido común. Un sentido, si se me permite, muy apto para desenvolverse en el día a día en tu trabajo, en un problema organizativo, ante una tormenta en medio de la mar, cuando dos amigos se pelean, pero nunca, nunca para elegir el rumbo de tu vida, nunca cuando la dignidad está en juego, cuando es de los sentimientos el cruce de caminos, cuando peligra el amor verdadero, cuando un amigo ante la adversidad te pide ayuda. Es entonces cuando la razón ha de funcionar y has de estar soñando despierto para que sea completo el acierto.

Tu conciencia, durante y al fin de tus días, será agradecida contigo regalándote en cualquier momento, a cualquier hora una sonrisa exenta de rictus muscular.

6 comentarios:

Shanty dijo...

Me gustò mucho tu blog y tu forma de dejar una constancia de tus reflexiones. Adelante con tu escritura, te seguirè los pasos.
Te invito a incursionar en mis dos blogs, uno es intimista y el otro es sobre obras de teatro.
www.desdemiinterior-shanty.blogspot.com
www.muchoteatro-lmmr.blogspot.com

Un saludo desde Guatemala,

Marìa Renèe

Anónimo dijo...

Cuando un amigo ante la adversidad te pide ayuda. Es entonces cuando la razón ha de funcionar y has de estar soñando despierto para que sea completo el acierto.

Alicia María Abatilli dijo...

Después del sueño, Josu, más sueño. ¿Que si sueño despierta? por supuesto... cómo seguir con la rutina sin el cauce vivificador de lo sueños.
Soñar a pesar de uno mismo, soñar para seguir viviendo, Josu.
Es una belleza este post.
Te dejo un abrazo.
Alicia

Anónimo dijo...

Es triste observar Blas, cómo la sinrazón y el autoengaño no conocen fronteras ni edad.
Es muy triste ver Blas, cómo a veces nuestro nivel de autoconciencia está tan mermado que ni siquiera el sentido común nos asiste y exponemos nuestras miserias al dominio público, no sólo sin ningún tapujo sino con alegría, prestándonos voluntariamente a ser objetos de chanza.
Es consolador Blas, encontrar espacios como el tuyo, inmensos lagos cristalinos y refulgentes, donde en cada visita, poder reparar conciencias, realimentar sueños, equilibrar la razón.
Entre el sueño y la razón, gracias y un beso.
Alba

SOMMER dijo...

A mi me parece que la única forma de soñar de verdad es hacerlo despierto.
Soñar dormido no es soñar, es simplemente dormir.

Anónimo dijo...

solicito al autor de este articulo peremitirme usar la imagen presente en este para usarlo en un trabajo de mi colegio.
mi correo es pardo_1104@hotmail.com.
espero su pronta respuesta. gracias